El proceso consta de las siguientes fases:
Descontaminación: consiste en la extracción de todos los residuos peligrosos, es decir, combustible, líquido de transmisión y otros aceites hidráulicos, aceites del motor, etc.
Retirada de componentes reutilizables: se retiran todos aquellos componentes del vehículo susceptibles de ser reutilizados, y son identificados y almacenados para su posterior venta.
Almacenamiento y compactación: el vehículo se almacena a la espera de ser transportado a las instalaciones de fragmentación. Para optimizar la operación, son previamente compactados.
Fragmentación: los vehículos son triturados y convertidos en pedazos. Se retiran los materiales menos pesados y se separan metales férricos y no férricos.
Reciclado de la parte metálica: la partes metálicas fragmentadas, son prensadas, cargadas en camiones y enviadas a fundición donde se aprovecha de nuevo el material.